Justo en el ecuador del camino hacia París, va y me da por reflexionar
sobre un par de caducos estereotipos culturales. Según el primero, como catalana
que soy debería exhibir un insigne y prominente espíritu emprendedor. Pues va a
ser que, aún detestando los estereotipos, ¡va y lo cumplo!
La prueba empírica está en una reciente mañana, cuando corriendo y tratando
de dilucidar de qué va una bonita canción de Mishima, tuve una más-que-genial
idea para una fructífera y seguro-que-muy-lucrativa empresa: la creación (y posterior
comercialización) de una nueva guía, como la Michelin, pero ésta de toilettes
de urgencia para runners callejer@s en apuros a causa de una inesperada hipermotilidad
intestinal reactiva al trote mañanero.
¡Qué bueno será tener siempre detalladamente localizado, se esté dónde se
esté, un buen WC de libre y fácil acceso! ¿Qué haría yo sin los lavabos de l’Estació de França? Usarlos siempre es un
lujo, o más bien un alivio. Aunque José, el del uniforme bitono en marrón, me eche
alguna bronquilla por entrar corriendo, y sin darle oportunidad alguna de pararme,
hacia las 6:15 am, cuando aún están cerrados al público.
Ya lo sé José, que sólo cumples órdenes, que si por ti fuera me ponías un
jacuzzi pá mi solita, y hasta me frotabas la espaldita… y por lo que cuenta tu
socarrona sonrisa, algo más que la espaldita también.
Compartiendo la idea con mis sufridos compañeros de correteos (sí, sí,
compartiendo, que no somos tan tacaños) me han sugerido que podría venderlo
como una nueva aplicación para Smartphone que podría avisarte, mediante el
correspondiente número de estrellas, de lo rápido o lento que es el vigilante
de seguridad en salir tras de ti. Si ya lo digo yo, que la cooperación y el
trabajo en equipo nos sacará de la crisis. ¡Qué bien que en esto somos buenos
los de por aquí! Para seguir con los estereotipos…..
También se me ocurrió, esa misma mañana mientras corría y escuchaba a Mishima,
que podría, además de vender mi Nueva Guía
WChelin para Runners, implantar una cadena de toilettes diseminados por
toda la ciudad, con su máquina expendedora de geles, su fuente de Gatorade, su
minibotiquín con tiritas y vaselina y, ya puestos, su cargador de pulsómetros.
Además, se podría instalar en éstos un atractivo androide que, mediante un laser-reconocedor
de parámetros psicofisiológicos, analizase tu estado anímico-atlético y, a modo
de Personal-Motivational-Coach, te mostrase un poster con mensaje o video inspirador
personalizado, y te dedicase esas vigorizantes citas célebres sobre autosuperación
que tanto necesitas, directas al sistema límbico. Como esos pertinentes piropos
que tanto animan a Amélie-S.
¡Cuánto bien hace a veces unas palabras! ¡Qué necesario es siempre saber! ¡Y
qué angustia sufrir la incertidumbre (como la de la súbita hipermotilidad
intestinal) sin saber dónde y cuándo se podrá calmar! La INCERTIDUMBRE. Crece a
sus anchas en las mitades de los caminos.
La salida y la meta suelen estar claramente delimitadas. Pero ¡Ay de esos
anónimos 6K, 17K, 23K o 36K! Más de un@ se ha perdido, víctima de lo confusos
que son los indefinidos puntos intermedios.
Y es que a medio camino es fácil olvidar la hoja de ruta, o simplemente
decidir cambiarla… y entonces tener que innovar, improvisar, redefinir,
repensar….. y esto me lleva al segundo de los caducos estereotipos: la CRISIS a
mitad de la vida.
¿O soy la única que sufre un bajón de ritmo y motivación tras el
avituallamiento a mitad de carrera porque se despista pensando qué puñetas hace
allí….. y eso cuándo aún falta la segunda mitad?
Si, ya sé lo que dijo Albert Einstein, que “sin crisis no hay desafíos, y sin
desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos”.
Para ello, a kilómetro corrido por año vivido, un Maratón es el desafío ideal
para exorcizar angustias varias. Hay quien necesitará una HalfChallenge. Otr@s requerirán
de un ExtremeMan o un IronMan, o un XtremChallengeDesertTrail, o todo un SuperExtremUltraMasoquilTrainningCamp.
Eso ya cada un@ sabrá cuántos desafíos y
endorfinas va a necesitar.
Sólo pido que para sus futuras ultra-aventuras lleven consigo mi Nueva Guía WChelin para Runners, porque para
superar los inconvenientes vitales, es imprescindible apoyarse en una buena
guía. Y por mucho que CRISIS signifique OPORTUNIDAD, mejor tenerla a mano cuando
a mitad del camino un perturbador espasmo intestinal asome con toda su
despiadada IN-OPORTUNIDAD.
Por cierto, algun@s creen que Qui n’ha
begut va de amor, otr@s piensan que va de sexo…. Yo creo que va de correr.
PD. Post dedicado a los
chapuza-organizadores de la Meia Maratona de Lisboa 2011. Con su especial
predilección por dejar un tanto confusos los puntos intermedios, “animaron” a
algunos de mis compañeros a darse una atlética “vueltecilla extra” por el
precioso barrio de Belén, sembrando así la semilla de una brillante idea …… correr algún día un maratón.




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