Hoy las Amélies cumplimos nuestro
primer aniversario con el maratón. Hace un año vivimos, cada una a nuestro
modo, un día único que nunca se repetirá. Fue algo así como perder la virginidad.
Es inevitable recordarlo.
Amélie-A nos hablaba de la banda sonora que la acompañó en esos 42. Yo recuerdo
puntos kilométricos y personas. Si las
enumero todas no me quedará espacio en este post para contar cómo llevamos este
último suspiro hasta París. Lo que está claro es que todas forman parte de esta
Amélie…
…“Amélie”….por fin he visto la
película. Reconozco, con un poco de vergüenza, que hasta hace unas horas
utilizaba el nombre de la protagonista de esta maravillosa criatura sin haber
visto la película de donde ha salido.
Este segundo maratón es
ameliense. Ahora puedo afirmarlo con rotundidad. Su preparación ha estado
plagada de pequeñas cosas, de atender a esos pequeños detalles que rodean a cualquier experiencia. Como en
“Amélie”. Ha estado preparado,
sobretodo, con el corazón, y así se
correrá en apenas dos semanas.
Y así ha sido nuestro último
entreno ameliense conjunto. Lleno de detalles. Rodeando el castillo de Montjuic que tantos secretos
pequeños, raros y bellos nos ha oído contar en estos meses. Estirando tumbadas
en un césped a la bartola mientras imaginamos por enésima vez cómo será todo. Y
transformando en ironía todo lo que nos provoca rozaduras.
Así acabaré mi entreno para este
maratón ameliense. Y seguro que mi partenaire Amélie-A también. Correré donde
me gusta. Como me gusta. Entre almendros florecidos, disfrutando de las
casualidades, escuchando algún grito de
“Come on Amélie” desde la ventanilla de algún coche, discutiendo con mi madre que
disimula para que no me dé cuenta que ya entiende lo de vibrar y correr, y compartiendo secretos con Amélie-A que es
tan Amélie como la auténtica Amélie.
El entreno lo empecé leyendo un
libro de Xesco Espar donde dice algo así
como que “lo importante no es ganar, es tener la capacidad de volver a ganar”.
Ahora sé que para que eso pase uno tiene que ser un poco Amélie.
Lo que uno descubre preparando
una maratón no cabe en cuarenta y dos kilómetros y pico, ni en una canción….,
ni en la playlist perfecta que nos proponen desde los suplementos dominicales, pero
cerraré este post compartiendo algo ideal para un kilómetro 30, vamos, para un
momento de esos de mirar al cielo y ver la Tour Eiffel. “New sensation” de INXS
. Porque las sensaciones son nuevas, el maratón es nuevo y nosotras somos
nuevas. Porque ahora que esto está llegando al final ya sólo corremos con el
corazón.








