dilluns, 28 de gener del 2013

Amélie-A a 10 semanas: Nietzsche, Nutella y arroz blanco


Tras días en los que la acumulación de zancadas y una inoportuna gastroenteritis ha dejado a esta Amélie-A más alicaída que un@ triatleta cruzando la meta del Ironman sin un bebé que echarse a los brazos, es buen momento para pensar sobre las razones que nos mueven.
Como afirmó Nietzsche “quien tiene un buen porqué (para vivir) se puede enfrentar a todos los cómos”.
Y como dicen los franceses que “el amor que solo se alimenta de presente, siempre tiene hambre”, esta semana regresé a mi pasado a la búsqueda de los porqués de este amoroso proyecto.

Un reciente mediodía, con piernas y mente más que fatigadas, crucé la Barceloneta con flemático paso (a más de 6:30 min/km, no miento), reproductor de música en mano, sudadera de algodón, gafas de sol completamente rompibles, de las que no son para correr, shorts de women's secret, de los que tampoco son para correr, esporádicos y estratégicos reposos para atisbar todo lo necesariamente "atisbable", y algo de dinero en el bolsillo, por si a caso el regreso se antojaba irrealizable.

Me imaginé en esa época en la que algun@s practicábamos el footing, en mi caso porque cada una de las zancadas, por muy torpes y arduas que fueran, me alejaban de malos humos y otros enemigos del alma, por lo del corpore sano

Y así, sin buscarlo e inmersa en pleno running-vintage, me asombré al descubrir lo impredecibles que pueden ser las cosas a veces. ¿Quién me iba a decir a mí que un decenio después de arrastrarme, casi literalmente, por la Ciutadella, despotricando de turistas despistados que buscando el mejor enfoque reculan ignorante y egoístamente y te obligan a quiebros casi imposibles … quién me iba a decir a mí, insisto, que estaría preparando mi segundo maratón? Pues nadie.  


Y tras este regreso a las raíces de mis zancadas, decidí emular plenamente a mi ídolo Kilian Jornet, transmisor del valor de la simplicidad, y que también se dopa (estimula su dopamina, neurotransmisor implicado en los sistemas cerebrales de placer y refuerzo) aunque lo hace, a diferencia de Lance (eh, Amélie-S!) aventurándose en fascinantes proyectos, quizá en busca del significado de su vida (al más puro estilo "Nietzschediano").
Y alimentándose sanamente, se le supone también!!!!




Pero tranquil@s, que emulando a Kilian no coroné ningún 4000m. No corrí día y noche. No troté por la nieve con esquíes a la espalda y a pecho descubierto. ¡Nada de todo eso!
Emulando a Kilian esta semana la inicié “abusando un poquito” (Nietzsche era muy de contradicciones) del pan con Nutella.… y la finalicé con una hermosa y purgativa gastroenteritis (vírica ¡no culpen a la rica crema de chocolate!).



Y curiosa (o no tan curiosamente) cuanta más Nutella comía, más leía sobre lo que se debe comer antes y después de correr. Que si hidratos de carbono de índice glucémico medio-alto, que si glucógeno para reponer, que si proteínas para no perder músculo (¡al piramidal lo perdía yo en un aeropuerto y les aseguro que no lo buscaba!), que si antioxidantes, grasas sanas, aminoácidos… 
Y cuanto más leía, más me apetecía la Nutella.

Una semana después, convaleciente y reposando, pienso en Kilian y el valor de la simplicidad, y pienso que encontrar los porqués no es sencillo, pero ¡no puede ser más difícil que untar Nutella en pan a 20 grados bajo cero!
Encontrar el cómo creo que ya lo he logrado. Con empeño, disciplina, optimismo…  y dejándose ayudar por l@s que desean hacerlo, (incluidas las Amélies que vienen y te hierven arroz blanco), e ignorando todo lo demás.




Me despido con un un vídeo de unos 35.000 loc@s haciendo el indio por allá, por París !!!



dimecres, 23 de gener del 2013

Amélie-S a 11 semanas. Bravo


La cursa de Sant Antoni  fue para mí un callejón sin salida. Así que dadas las circunstancias no me ha quedado otra que volver al punto de partida. Vamos, lo mismo que hace el aspirador inteligente ése, “roomba”, cuando se queda sin batería…que vuelve a la base.

Así que esta semana menos once la he empezado con grandes dudas. Buscando un break point para vibrar….como hace escasos quince días.

Ayer lo encontré. Gimnasio. Ganas zero. Cinta. Sanz en el iPod y la sensación de que no sé correr.  Noto que me observan y leo en unos  labios un clásico ya en mis entrenos de maratón: “Bravo”.  Sonrisa. Mía, y la primera totalmente sincera de toda la semana.

Justo en ese momento lo he sabido. Que había replegado y había subido hasta mi portería para defenderla, que es justo lo que debo hacer ahora.

Hoy he devuelto el bravo. Era de recibo hacerlo. Y voy a aprovechar este post para dedicaros uno a vosotros.  Uno para Amélie-A. Uno para esa panda de “manoletes” del trabajo que me serenan. Uno para los corredores que me rescatan de fiestas. Y otro para ese primo mío que cuando menos lo espero se viste de corto y se planta en Barcelona para correr conmigo. Bravo. Os quiero y os lo voy a decir de ciento una maneras.

Pero, antes de acabar, aquí replegada desde mi portería, quiero gritar otro bravo. Porque es actualidad. Bravo a Lance Amstrong. Por su sinceridad. Porque este derroche de verdades es el indicador de que su cáncer testicular es historia. Y es que justo hace una semana leía que la sinceridad en el género masculino es directamente proporcional a sus niveles de testosterona. Es evidente que Amstrong ha recuperado los suyos. Bravo Lance

diumenge, 20 de gener del 2013

Amélie-A a 11 semanas: No estamos para propinas monsieurs!


Sant Antoni, patrón de los animales. No soy muy de santos, más bien nada. Pero sí de animales, y quizá por ello hoy los he homenajeado y en los 10K he salido como un caballo, y he llegado como un burro. He arrancado en estampida, y a la llegada sólo me ha faltado que algún fan de Manolo García (que los hay en mi clan) me amarrase a la puerta del baile.

No sé si habrá sido la Bright Side of The Road de Van Morrison (con su murakamiana cadencia de 180 bpm), la emoción de estrenarme en la liga 2013, la lectura de las maravillosas fisonomies de les curses de Miquel Pucurull, el calorcito del reencuentro con l@s compañer@s del club (algunos andan hibernando y recolectando la  motivación que les haga ser de nuevo el rey de la selva, con permiso de los demás reyes y reinas de la manada), la expectativa de la Moritz a la llegada, o quizá habrá sido el doping. Como el tramposo Lance, me dopé. “Mi cóctel era EKO, infusiones y estrógenos con progesterona”.  Doping con dudosos efectos sobre el rendimiento .Pero no voy a compadecerme, ni tengo intención alguna de desquitarme haciendo un crítico  inventario de la fauna congregada en mi barrio vecino, porque la mayor parte de los que se dan cita en una fría mañana de enero para correr en manada “unos 10k” seguro que son de muy muy buena calaña. Y las contadísimas  excepciones, están porque de todo tiene que haber en el Arca de Noé!

Y hablando de arcas y de animales, permítanme que vuelva a recordar que en el último diluvio universal (perdón, en la Behobia 2012) perdía mi querida mascota Puces. Por algún extraño e inexplicable fenómeno de empatía felino-ameliense, mientras yo tragaba agua en la carrera hacia Donosti, a ella se le encharcaban los pulmones a centenares de kilómetros de distancia. Así que esta semana no pido un cirujano, con un@ etólog@ que me explicase el significado de la maldita coincidenci ame conformaba. Pero vaya, así es la vida animal. Mientras que unas especies correteamos durante unos ochenta años (a buen ritmo creo que muchos menos), otras practican la carrera calmada durante dieciséis.Pero lo más curioso de todo es que he observado estos mismos fenómenos empático-contagiosos también en humanos. Los he visto entre corredores populares y atletas de élite…. Se contagian sus males, aunque no siempre las marcas. Me inquieta, no lo negaré.

Y sí, he dicho “unos 10k”, porque no han sido 10. Cuando me las veía batiendo mi mejor marca personal, con mi Garmin marcando los 10.000,presenciaba como la presa (perdón, la marca) se me escapaba en los trescientos metros que aún quedaban.  A ver Monsieurs organisateurs, ya sé que su tarea es peor que estar en la jungla con Frank soltando ventosidades, que se pierden muchos kilos, y todo lo demás, pero midan bien! no sean animales! que estas pobres Amélies en pleno microciclode carga, no están para esta clase de propinas sorpresa.

dimarts, 15 de gener del 2013

Amélie-S a 12 semanas: Mejor el original que la copia


Mis piramidales, el izquierdo más que el derecho, también protestan. No queda otra que estirarlos mucho para tenerlos a raya.

Espero que no tengas que recurrir a un trasplante pionero Amélie-A. Y que, de ser así, no te tatúes nada sobre la cicatriz que dejaría en tu trasero. No te pega. Me explico… Si lo haces corres el riesgo de acabar toda llena de tatuajes, con una sudadera  con capucha e intentando vender un lema similar al “where´s the limit?” .Vamos, otra copia (eso sí, en femenino) de las miles que hay del broker Ajram.

Y no me entiendas mal. A mí Ajram me parece un tío único. Pero, precisamente ahí está la gracia. En ser único. Que para eso nos han puesto aquí.

Las copias no dan buen resultado. No me imagino con una imitación del anorak de Custo que casi me compro hoy en las rebajas. Estoy segura de que si me hiciera con una copia siempre que lo llevara puesto acabaría pensando en el original. En su textura. En su hechura. En el  sonido del "clic" de su cinturón ajustándose a la perfección a mi cintura. Mejor el original que la copia, sin duda.

Con el maratón pasa lo mismo. Por eso, nos vamos a París  Amélie_A. Para no intentar copiar el maratón del año pasado. Porque su encanto fue tal que repetirlo tan pronto era demasiado arriesgado.Volveremos a Barcelona. Pero cuando no haya riesgo de imitación de 2012.
Así que, seguimos en este nuevo camino. De momento desconocido, pero con un vuelo reservado. El siguiente paso será encontrar el límite, o no, en la cursa de Sant Antoni en Barcelona el próximo 20 de enero. Para eso me saltaré, una vez más, el plan de entreno. Porque los planes, Amélie-A, como los límites, están para romperlos. Y sino,  que se lo pregunten a Josef.


diumenge, 13 de gener del 2013

Proud Amelies

A doce semanas de la gran cita con el francés desearía poder afirmar que yo también vibro como tú, Amélie-S, cuando por ejemplo cruzo Les Rambles a las 7:00 AM de vuelta a casa al ritmo de Proud Mary, o cuando regreso a Barcelona tras una "tiradeta llargueta" con l@s compañer@s por el Llobregat.  




Pero la cruda realidad es que lo que me hace vibrar por ahora es el maldito piramidal. Ese minúsculo músculo inoportuno del que no sabía nada hasta hace poco. Pues resulta que vibra, chirría, cruje, pellizca, muerde, pinza.... y creo que hasta ha llegado a convulsionar recientemente durante alguna serie, precisamente piramidal. ¿Alguien conoce algún descendiente de Mengele dedicado al contrabando de órganos y que esté dispuesto a extirpármelo y reemplazármelo por un módico, o no tan módico precio? Me pregunto si habrá un mercado negro de piramidales-km 0, procedentes de human@s sedentari@s secuestrad@s en algún país lejano y peligroso. Esta Amélie-A, simplemente por amor, estaría dispuesta a despertarse confusa y mareada con una cicatriz en el culo y metida en una bañera de hielo en algún tétrico y húmedo sótano de un edificio abandonado. Sí, sí, ya me tatuaría algo sobre la horrenda cicatriz!!!

Eso sí, nada de estamparse estúpidas citas motivacionales sobre épicas gestas deportivas de anónimas almas. Nada de ese coaching barato. Nada de esa pornografía pseudopsicológica creada para l@s pobres mercenari@s del running, que se masturban el coco para poder vibrar. Ya sabéis, es@s que no lo hacen por verdadero amor. Pero esta semana no voy a hablaros de ell@s. Esta semana sólo voy a subir el volumen de la gran Tina, y voy a seguir Nice & Easy aunque el piramidal vibre y me muerda el culo. Porque esta semana sólo quedan doce, y esto se trata de correr-y-cantar!!!!


dimarts, 8 de gener del 2013

Amélie-S a 13 semanas. Vibrando


El maratón de París es un novio fantástico Amélie-A. Pero a mi madre no le gusta. No le gustó el anterior y me temo que seguirá siendo una suegra difícil para éste. Quizás es porque comparten nombre.
Diría que me da igual. Pero no es así. Paralelo a mi entreno (ensayo) llevo a cabo una campaña permanente para que le caiga bien. Intento explicarle como me hace vibrar mientras de fondo canta Bono con esa voz tan sensual.  Pero no convenzo. Lo sé porque el otro día una mujer por la calle le dijo, “el otro día vi a tu hija, no sé si a la que corre o a la otra”. Gesto de absoluta resignación de mi madre mientras respondía “la mía es la que corre, la otra es mi sobrina, se parecen mucho…”.
En el fondo sé que sólo es preocupación de madre. Miedo a que me haga sufrir… Así que le perdono todos los desaires a los que somete al maratón.
Son peores las reacciones de otros. De los que no te tocan nada. De los que yo llamo, “los que me he encontrado en la calle”. Escepticismo y risas. Claro que cuando ven que el romance va en serio sólo les queda enmudecer.
Luego hay otros muchos. Por fortuna. Son esos que entienden lo mío con el maratón. Son los que también tienen una vida secreta interesante a la que, además, escuchan.
En la mía, en mi vida secreta, disfruto cuando corro (también en secreto) antes de ir a trabajar o cuando veo una remontada épica en un partido de tenis. Pero no con los match points, no. Ahí no hay secreto…Es en los break points donde se vibra del todo, es ahí donde el partido se convierte en algo plenamente satisfactorio.
A trece semanas, y después de un break point,  estamos de remontada, aunque ésta es tan secreta que no será épica. No es necesario.  Vibrando de nuevo. Ya lo canta Bono en "Vertigo"..."all of these can be yours...”. Eso es lo que he acabado sintiendo en el entreno de hoy. Eso es lo que me gustaría que mi madre entendiera. Eso que me da igual que la mayoría no entienda. Eso que todos los que son capaces de romper el saque del contrario ya entienden. Eso que tú, Amélie-A, no necesitas que nadie te explique.

divendres, 4 de gener del 2013

Ménage à trois


Sí, Amélie-S. Yo también he estado leyendo. Y ¿sabes qué? He sabido que el joven maratoniano Pablo Villalobos piensa que “el maratón es una prueba que te exige en el día a día, pero no siempre con intensidad, que (te exige) solo que estés ahí, que cumplas, como una pareja”. Y he pensado en amor y compromiso, en nuestro apasionado y compartido gran amor francés. Porque como las parejas de ilusionados novios, que se reservan iglesia y capellán con casi un siglo de antelación, riéndose a la cara de los infinitos e imprevisibles derroteros que puede tomar el destino, nosotras nos hemos citado con él. Hemos prometido estar ahí, ese lejano día del frío mes de abril, puntuales a las 8:00am en la Avenue des Champs-Élysées, con nuestro preciado dorsal, nuestra cara de miedo, nuestras risas nerviosas, y esas tremendas ganas de demostrar que se le puede rendir una digna batalla al azar. Porque todo estará ya pensado. Porque todo es una gran estratagema. Como la joven novia que se ha soñado mil y una vez frente al altar y conoce ya todos los diminutos detalles de su soñado vestido nupcial, nosotras sabemos ya qué nos vestirá en la batalla, qué frase ingeniosa luciremos a nuestra espalda y qué motivador mantra sonará en nuestra cabeza ante la más mínima señal de debilidad física o mental. Sí Amélie-S, ya sé que no somos vírgenes. Que tenemos un pasado, y como el primer amor, ninguno. Fíjate que creo que tras Barcelona 2012 ni siquiera tuve agujetas. Si esto no es idealización.... que baje Filípides y lo vea! Pero este amor será el verdadero. Por él haremos grandes sacrificios. Esta vez nada de donuts a media mañana, ni gintonics a media noche. ¿Infidelidades? Ninguna. Porque a este francés, exigente y maduro como será, no se le va con un esguince contraído en cualquier trialera de mala muerte. Aunque la cabra tire al monte, ahora toca sentar cabeza. Algún crosstrainning piscinero y exento de riesgos será nuestro único escarceo. ¿Despedida de soltera? La habrá Amèlie-S. Arderá París. Pero después de la ceremonia, cuando tengamos ya a al francés conquistado y rendido a nuestros pies. No vaya a ser que la vida real nos distraiga demasiado! Y Amélie acabe teniendo razón en eso de que “el destino se cumple fracasando”. Dice este tal Pablo que el maratón “es como un salto al vacío, que nunca sabes qué te espera al final…” y mira, quizá tenga su razón. Durante las próximas semanas nos entregaremos en cuerpo y alma a la racional lógica de este gran amor, nos someteremos a planes, guías, pautas, centenares de mandamientos…. Pero al final se tratará de una gran batalla librada al destino, como lo son todas las promesas que se hacen por amor. En palabras de la verdadera Amélie, “la vida es el ensayo de una obra que nunca se estrenará”. Pues ensayemos!!!

dimecres, 2 de gener del 2013

Amélie-S a 14 semanas. ¿Para qué?

Hace un año la pregunta era por qué. Meses después la pregunta se ha transformado en un para qué. Para qué correr otra maratón, para qué repetir.

Tengo un diario de entrenamiento. Lo anoto todo. Pulsaciones. Pensamientos. Ideas. Dolores. Tiempos. Ritmos. Lugares que piso. Lo que veo. Lo que sueño. Pongo emoticonos, cada vez más. Lo anoto todo. Ya lo he dicho. En una libreta roja. Luego lo paso a limpio en mi portátil nuevo. En la carpeta París 2013, registros anecdóticos.

Me ha costado zambullirme en esta segunda maratón. Desconocía el motivo hasta hoy. He comprado un libro. Son deberes de entreno. He leído tres páginas y ya he entendido muchas cosas. Resulta que la vida nos distrae de nuestra vida secreta. Claro! Era eso.
Tenemos tres vidas, la pública, la privada y la secreta. Estaba alejadísima de mi vida secreta. Y confieso que aún no estoy cerca. Pero ahora he tomado conciencia de que esto ha empezado . Debo acercarme a mi vida secreta ya. Se acabó el distraerme con la vida.

Quizás haga como Adele en su canción “Set fire to the rain” y la deje arder. Quizás esté ardiendo ya por eso del año nuevo.  Como París, que también arderá. Que lo haremos arder como sea.

Para qué. Veinticuatro horas después de que me preguntaran esto hace justo un mes, Pérez Reverte me dio la respuesta. Hablábamos de personajes literarios. De sus personajes. De soldados que se preparan para la batalla.  “Uno sólo es realmente joven en vísperas de la batalla. Sólo una batalla nueva te mantiene joven de nuevo”.
Paris es la batalla Las primeras horas del 7 de abril Amélie será eternamente joven. Envejecerá durante 42 km y pico. Y el 8 de abril deberá pensar en otra batalla que la rejuvenezca para la eternidad de nuevo.