diumenge, 20 de gener del 2013

Amélie-A a 11 semanas: No estamos para propinas monsieurs!


Sant Antoni, patrón de los animales. No soy muy de santos, más bien nada. Pero sí de animales, y quizá por ello hoy los he homenajeado y en los 10K he salido como un caballo, y he llegado como un burro. He arrancado en estampida, y a la llegada sólo me ha faltado que algún fan de Manolo García (que los hay en mi clan) me amarrase a la puerta del baile.

No sé si habrá sido la Bright Side of The Road de Van Morrison (con su murakamiana cadencia de 180 bpm), la emoción de estrenarme en la liga 2013, la lectura de las maravillosas fisonomies de les curses de Miquel Pucurull, el calorcito del reencuentro con l@s compañer@s del club (algunos andan hibernando y recolectando la  motivación que les haga ser de nuevo el rey de la selva, con permiso de los demás reyes y reinas de la manada), la expectativa de la Moritz a la llegada, o quizá habrá sido el doping. Como el tramposo Lance, me dopé. “Mi cóctel era EKO, infusiones y estrógenos con progesterona”.  Doping con dudosos efectos sobre el rendimiento .Pero no voy a compadecerme, ni tengo intención alguna de desquitarme haciendo un crítico  inventario de la fauna congregada en mi barrio vecino, porque la mayor parte de los que se dan cita en una fría mañana de enero para correr en manada “unos 10k” seguro que son de muy muy buena calaña. Y las contadísimas  excepciones, están porque de todo tiene que haber en el Arca de Noé!

Y hablando de arcas y de animales, permítanme que vuelva a recordar que en el último diluvio universal (perdón, en la Behobia 2012) perdía mi querida mascota Puces. Por algún extraño e inexplicable fenómeno de empatía felino-ameliense, mientras yo tragaba agua en la carrera hacia Donosti, a ella se le encharcaban los pulmones a centenares de kilómetros de distancia. Así que esta semana no pido un cirujano, con un@ etólog@ que me explicase el significado de la maldita coincidenci ame conformaba. Pero vaya, así es la vida animal. Mientras que unas especies correteamos durante unos ochenta años (a buen ritmo creo que muchos menos), otras practican la carrera calmada durante dieciséis.Pero lo más curioso de todo es que he observado estos mismos fenómenos empático-contagiosos también en humanos. Los he visto entre corredores populares y atletas de élite…. Se contagian sus males, aunque no siempre las marcas. Me inquieta, no lo negaré.

Y sí, he dicho “unos 10k”, porque no han sido 10. Cuando me las veía batiendo mi mejor marca personal, con mi Garmin marcando los 10.000,presenciaba como la presa (perdón, la marca) se me escapaba en los trescientos metros que aún quedaban.  A ver Monsieurs organisateurs, ya sé que su tarea es peor que estar en la jungla con Frank soltando ventosidades, que se pierden muchos kilos, y todo lo demás, pero midan bien! no sean animales! que estas pobres Amélies en pleno microciclode carga, no están para esta clase de propinas sorpresa.

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