La cursa de Sant Antoni fue para mí un callejón sin salida. Así que
dadas las circunstancias no me ha quedado otra que volver al punto de partida.
Vamos, lo mismo que hace el aspirador inteligente ése, “roomba”, cuando se
queda sin batería…que vuelve a la base.
Así que esta semana menos once la
he empezado con grandes dudas. Buscando un break point para vibrar….como hace
escasos quince días.
Ayer lo encontré. Gimnasio. Ganas
zero. Cinta. Sanz en el iPod y la sensación de que no sé correr. Noto que me observan y leo en unos labios un clásico ya en mis entrenos de
maratón: “Bravo”. Sonrisa. Mía, y la
primera totalmente sincera de toda la semana.
Justo en ese momento lo he sabido.
Que había replegado y había subido hasta mi portería para defenderla, que es
justo lo que debo hacer ahora.
Hoy he devuelto el bravo. Era de
recibo hacerlo. Y voy a aprovechar este post para dedicaros uno a vosotros. Uno para Amélie-A. Uno para esa panda de “manoletes”
del trabajo que me serenan. Uno para los corredores que me rescatan de fiestas.
Y otro para ese primo mío que cuando menos lo espero se viste de corto y se
planta en Barcelona para correr conmigo. Bravo. Os quiero y os lo voy a decir
de ciento una maneras.

Pero, antes de acabar, aquí
replegada desde mi portería, quiero gritar otro bravo. Porque es actualidad.
Bravo a Lance Amstrong. Por su sinceridad. Porque este derroche de verdades es
el indicador de que su cáncer testicular es historia. Y es que justo hace una
semana leía que la sinceridad en el género masculino es directamente
proporcional a sus niveles de testosterona. Es evidente que Amstrong ha
recuperado los suyos. Bravo Lance
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada