divendres, 4 de gener del 2013

Ménage à trois


Sí, Amélie-S. Yo también he estado leyendo. Y ¿sabes qué? He sabido que el joven maratoniano Pablo Villalobos piensa que “el maratón es una prueba que te exige en el día a día, pero no siempre con intensidad, que (te exige) solo que estés ahí, que cumplas, como una pareja”. Y he pensado en amor y compromiso, en nuestro apasionado y compartido gran amor francés. Porque como las parejas de ilusionados novios, que se reservan iglesia y capellán con casi un siglo de antelación, riéndose a la cara de los infinitos e imprevisibles derroteros que puede tomar el destino, nosotras nos hemos citado con él. Hemos prometido estar ahí, ese lejano día del frío mes de abril, puntuales a las 8:00am en la Avenue des Champs-Élysées, con nuestro preciado dorsal, nuestra cara de miedo, nuestras risas nerviosas, y esas tremendas ganas de demostrar que se le puede rendir una digna batalla al azar. Porque todo estará ya pensado. Porque todo es una gran estratagema. Como la joven novia que se ha soñado mil y una vez frente al altar y conoce ya todos los diminutos detalles de su soñado vestido nupcial, nosotras sabemos ya qué nos vestirá en la batalla, qué frase ingeniosa luciremos a nuestra espalda y qué motivador mantra sonará en nuestra cabeza ante la más mínima señal de debilidad física o mental. Sí Amélie-S, ya sé que no somos vírgenes. Que tenemos un pasado, y como el primer amor, ninguno. Fíjate que creo que tras Barcelona 2012 ni siquiera tuve agujetas. Si esto no es idealización.... que baje Filípides y lo vea! Pero este amor será el verdadero. Por él haremos grandes sacrificios. Esta vez nada de donuts a media mañana, ni gintonics a media noche. ¿Infidelidades? Ninguna. Porque a este francés, exigente y maduro como será, no se le va con un esguince contraído en cualquier trialera de mala muerte. Aunque la cabra tire al monte, ahora toca sentar cabeza. Algún crosstrainning piscinero y exento de riesgos será nuestro único escarceo. ¿Despedida de soltera? La habrá Amèlie-S. Arderá París. Pero después de la ceremonia, cuando tengamos ya a al francés conquistado y rendido a nuestros pies. No vaya a ser que la vida real nos distraiga demasiado! Y Amélie acabe teniendo razón en eso de que “el destino se cumple fracasando”. Dice este tal Pablo que el maratón “es como un salto al vacío, que nunca sabes qué te espera al final…” y mira, quizá tenga su razón. Durante las próximas semanas nos entregaremos en cuerpo y alma a la racional lógica de este gran amor, nos someteremos a planes, guías, pautas, centenares de mandamientos…. Pero al final se tratará de una gran batalla librada al destino, como lo son todas las promesas que se hacen por amor. En palabras de la verdadera Amélie, “la vida es el ensayo de una obra que nunca se estrenará”. Pues ensayemos!!!

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada